Analizando el uso de pesticidas en la agricultura moderna y su presencia en alimentos cotidianos
09 May 2025
Los pesticidas son sustancias químicas usadas para destruir o evitar plagas incluyendo insectos, patógenos de las plantas, malas hierbas, y otros organismos perjudiciales. Los más utilizados son los insecticidas, herbicidas fungicidas y rodenticidas, mientras que otros menos conocidos incluyen reguladores de crecimiento, desinfectantes de superficies o defoliantes.

Aunque se utilizan de forma amplia en agricultura, los pesticidas pueden ser altamente tóxicos para humanos y animales, ya que la gran mayoría de pesticidas no pueden distinguir a organismos no objetivo, es decir, no pueden distinguir entre plagas y otras formas de vida similares. Esto hace que su control en los usos de pesticidas sea esencial para mantener su salud pública.
Los pesticidas son muy variados en sus características físico-químicas y se pueden clasificar de tres formas principales diferentes. En primer lugar, los pesticidas se pueden clasificar según el modo de entrada en el organismo, ya sea por ingesta a través de la dieta, inhalación a través del aire o bien por contacto cutáneo. Por otro lado, también pueden clasificarse en función de su composición química, es decir, basándose en similitudes en la estructura química. Por ejemplo, encontramos los organofosfatos, carbamatos, piretrinas, etc. Por último, los pesticidas también pueden categorizarse según el tipo de plaga que controlan, es decir, en función del objetivo con el que se aplican.
Los consumidores estamos principalmente expuestos a los pesticidas a través de la dieta. Los podemos encontrar en fruta fresca o procesada, verduras o productos animales como carne, leche o huevos debido a contaminación en piensos o exposición de los animales a suelos y aguas contaminadas. Para hacer frente a este riesgo, a nivel de la Unión Europea existe el Reglamento (CE) No 396/2005. Éste establece niveles máximos de residuos de pesticidas (MRLs) basados en la aplicación de buenas prácticas agrícolas y protección de los consumidores. Este reglamento se modifica regularmente en función de las nuevas evidencias científicas disponibles. Actualmente existen MRLs definidos para más de 1.300 pesticidas en 378 categorías de alimentos.
Los niveles máximos de residuos de pesticidas se definen en función de sus condiciones de uso. Se fijan en función de la cantidad mínima necesaria para proteger los cultivos y no en función de la cantidad máxima para asegurar la salud. Superar las cantidades máximas permitidas implica a menudo un uso inadecuado del producto, como una dosis excesiva o aplicaciones repetidas. Por tanto, cuando se detectan niveles de pesticidas por encima de los niveles máximos de residuos de pesticidas fijados, es necesario analizar el caso y caracterizar el riesgo. Esto puede comportar la activación de alertas sanitarias a través del sistema coordinado de intercambio de información SCIRI, implicando la creación de una alerta alimentaria y por tanto retiradas del producto en el mercado.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), recoge periódicamente datos sobre la presencia de residuos de pesticidas en alimentos en la Unión Europea, recopilando datos de controles oficiales en todos los países miembros. Estos programas de control representan uno de los estudios más extensos del mundo, en los que se analizan más de 600 pesticidas diferentes en 75.000 muestras de alimentos.
En el último estudio, en lo referente a 2022, se analizaron un total de 110.829 muestras, de las cuales en 3,7% se superaron los límites legales, lo que significa que 4.148 muestras mostraron valores por encima de los límites permitidos. Por otra parte, las estadísticas de la Unión Europea muestran que Francia, España, Italia y Alemania representan a más de dos tercios de las ventas de pesticidas en la UE: estos mismos países son también los principales productores agrícolas de la UE, representando el 51% de la superficie agrícola utilizada.
Por lo general, frutos y hortalizas de rápida descomposición como las bayas frescas (fresas, frambuesas, etc.), los albaricoques, las peras, los tomates o pimientos, suelen tener una mayor carga de pesticidas en comparación con alimentos más resistentes como las patatas o zanahorias. Esto se debe, en parte, a que los productos de tierra como las raíces no están expuestos a los pesticidas en la superficie. El grupo ecologista estadounidense EWG (Environment Work Group) publicó en 2024 una lista de las 12 frutas y verduras con más pesticidas, donde se encuentran: fresas, espinacas, col rizada, coles y mostaza, uvas, albaricoques, peras, nectarinas, manzanas, pimientos dulces y picantes, cerezas, arándanos y judías verdes.
Los agricultores y agricultoras ecológicos siguen las leyes más estrictas de Europa en cuanto al cultivo de las plantas. Uno de los pilares fundamentales de la agricultura ecológica es evitar en lo posible la aplicación de sustancias peligrosas. Por tanto, uno de los puntos más relevantes de este tipo de cultivo es la restricción del uso de pesticidas sintéticos, tal y como establece el Reglamento (UE) 2018/848- sobre las normas de la UE de producción ecológica y etiquetado de productos ecológicos.
En conclusión, el consumo de alimentos ecológicos no sólo garantiza el respeto al medio ambiente y la sostenibilidad, sino que también puede proteger la salud humana ya que promueve la sustitución de pesticidas potencialmente peligrosos por alternativas de origen orgánico y seguras. De hecho, como señala la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria en sus últimas publicaciones, la detección de pesticidas en alimentos orgánicos es muy inferior a la de productos convencionales. El consumo creciente de alimentos ecológicos evidencia por tanto la transición hacia productos sin pesticidas.
Fuente: Bio Eco Actual